miércoles, 31 de diciembre de 2008

1° Capítulo, 2° parte

"Era una época de revelaciones mundiales en ciencia. El físico hacia años estaba investigando un extraño relampagueo cósmico, investigación que le costó casi toda su vida, inclusive Mujer, trabajos, oportunidades laborales en todas partes del mundo"
Así empezaba el capítulo del libro en donde se había abierto el libro que estaba leyendo la noche anterior cuando se quedo dormido y se le cayó de la mano. Era amante de la ciencia y frustado estudiante e investigador. Juntó el libro y se vistió enseguida. Su dormitorio era amplio, le gustaba. Tenía del lado sur una biblioteca grande pero un poco vacia, que le cubría media pared desde el piso hasta el techo, de 2.80 metros de alto. Completaba el mueble con portarretratos y alguna que otra planta, típico decorado de revista.
Busco la ropa que dejó en la silla la noche anterior y se vistió. Camino al baño, le pegó con el dedo gordo del pie al marco de la puerta, recordando por dentro todas las malas palabras que había aprendido en su vida: "Que buena manera de empezar el día" pensó.
En el desayuno, mientras tomaba café, se puso a analizar los hechos del día anterior en el trabajo, el despido de un gerente de peso, el acomodo de un compañero de trabajo en un buen puesto, y si será posible que este mes cobren el ansiado aumento que hace falta.
Tomo sus cosas y partió.

lunes, 30 de junio de 2008

De la cama al living

"Con lo que cuesta levantarse en pleno invierno" pensó Facundo.

Todos los inviernos se repetía lo mismo: ¿Es necesario trabajar a las 6 de la mañana? Lo hacia a modo de terapia, para empezar el dia aceptando el frío. Porque la cuestión no era el horario, sino el frío que en esa época arremetía contra todas las pieles y huesos poco cubiertas que había. Correr las sabanas, frazadas, y luego cambiarse rapidamente era un desafío que debe hacer todas las mañanas. Por suerte contaba con una estufa halógena, que le cortaba el sufrimiento del frío.

Dejó la ropa en una silla, al lado de la cama, la noche anterior. La ropa de trabajo, no era un uniforme que le imponían, sino prendas que debían cumplir ciertos requisitos, comunes por cierto: En la parte superior del cuerpo debía destacarse el blanco, chomba, camisa, remera, pero blanca en su mayoría. En cuanto a la parte inferior, azul. Jeans, Joggins, lo que sea, pero azul. En verano las mujeres podían usar polleras, o pantalones cortos. Los hombres, como mucho, Pantalones a 3/4. Facundo consideraba esta forma de vestir no muy exigente, por lo que le parecía bien, no le gustaba demasiado tener muchas reglas a las que atar su vida.